Estoy contentísima. De camino a la droguería he descubierto una nueva tienda de productos manchegos donde venden de todo un poco y tienen un pan que uhmmmm.
Llevaba siglos comiendo pan del Mercadona o pan del Día, y ambos me sabían de maravilla. Pero el pan de pueblo no tiene comparación. Y además, no se queda como una piedra de un día para otro. Por diez céntimos más que lo que me gastaba hasta la semana pasada, mi paladar (que no así mi figura, lo sé) me lo agradece.
¿Cómo se presenta el puente? Yo no sé si podré escribir cada día, porque estar fuera de casa es lo que tiene... Pero prometo actualizar estas tontunas tan pronto como me sea posible.
Un cordial saludo,
La clienta chusquera (de chusco).